BUENOS AIRES.- El Consejo del Salario, que comenzará sus deliberaciones el martes para establecer un nuevo haber mínimo, se convertirá en un termómetro político que logre medir la temperatura actual de la relación entre el Gobierno, los gremios y sectores empresariales que cuestionan políticas del oficialismo. Ocurre que la fractura de la Confederación General del Trabajo (CGT), las diferencias por dentro de la Central Trabajadores Argentinos -la facción opositora que lidera Pablo Micheli no fue invitada a la reunión-, más la posibilidad de que las entidades agropecuarias sigan los pasos de Hugo Moyano y no concurran a la cita en el Ministerio de Trabajo amenazan con desplazar a un segundo plano la discusión central. El Gobierno podría establecer "por decreto" el nuevo piso del Salario Mínimo, Vital y Móvil, como planteó Moyano para argumentar la ausencia de al menos cuatro miembros de la cúpula de la CGT en el encuentro, en caso de que el Consejo no logre reunir 24 votos positivos (dos tercios del total de los asistentes) para fijar el aumento.

El líder camionero ya avisó que no irá, al igual que Juan Carlos Schmid y dos de sus colaboradores más cercanos (tampoco lo harán los suplentes, entre ellos, Julio Piumato y Omar Plaini), mientras se agudizan las diferencias entre la Casa Rosada y la CGT, que reclama un haber mínimo de $ 3.500. En cambio, la CTA oficialista, encabezada por Hugo Yasky, y el grupo de dirigentes gremiales enfrentados con Moyano y que integran la llamada "CGT Balcarce", impulsarían un incremento del 25%, para llevar el piso salarial de los $ 2.300 actuales a los $ 2.875.

Con el Gobierno mirando de reojo, la interna sindical también genera ruido en las cámaras empresariales y entidades agropecuarias, las que podrían abstenerse de votar e incluso darle la espalda al Consejo.

La cartera laboral convocó para esta ocasión a los mismos 32 consejeros de 2011: 16 representantes de los trabajadores más 16 de cámaras empresariales y agropecuarias, entre ellas, a Hugo Biolcati (Sociedad Rural), Alberto Frola (CRA), Eduardo Buzzi (FAA) y Carlos Garetto (Coninagro). "No vamos a prestarnos a la interna sindical", enfatizó Biolcati. Es más, coincidió incluso con la cúpula de la central obrera de la calle Azopardo, al asegurar que "en todo caso, lo que afecta a los trabajadores es la inflación y su negación que carcome los salarios".

Los representantes del agro suelen abstenerse en la votación por la suba del salario mínimo y esta postura, sumada a la ausencia de los líderes de la CGT, reduciría a 24 el número de consejeros en la reunión, lo que pondría en riesgo un acuerdo sin la intervención del Gobierno. En este marco, las rispideces entre la administración que encabeza Cristina Fernández y los gremios díscolos y entidades empresariales con poco feeling con la Casa Rosada amenazan con enturbiar las discusiones salariales y laborales, agregándoles una dosis excesiva de trasfondo político.(NA)